
Patricia González ha vuelto a Quito tras casi dos años de ausencia, presentándose en un espectáculo emotivo donde comparte escenario con sus hijos, Willie y Paola Tamayo. Este evento, titulado ‘Romance eterno’, se convierte en un homenaje conmovedor a la legado musical de Paulina Tamayo, una figura icónica de la música nacional. González no solo celebra su regreso a los escenarios, sino que también rinde tributo a una artista que dejó una huella profunda en el país.
En la antesala de su presentación, Patricia recordó con cariño a Paulina Tamayo, describiéndola como una gran cantante y persona que siempre será recordada. La ausencia de Tamayo sigue pesando en la escena musical, y este espectáculo se presenta como una oportunidad para que la nueva generación, representada por sus hijos, continúe con el legado familiar. La conexión emocional que se da durante el evento destaca la importancia de la herencia artística en el país.
Además de su trayectoria musical, el regreso de González a Quito también tiene un aspecto personal. Ella mencionó su amor por la ciudad y su comida, como el locro y el hornado, que asocia con momentos especiales de su vida. El público quiteño siempre ha sido cálido con ella, y la artista aseguró que sigue sintiendo ese apoyo. Este evento no solo celebra la música, sino también los lazos que se forman entre los artistas y su público.