
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, inició un diálogo con la Central Obrera Boliviana para intentar frenar los bloqueos de carreteras y la protesta social que persiste desde hace más de un mes. La reunión, realizada en el Banco Central, contó con ministros y dirigentes sindicales, en un ambiente marcado por la urgencia de encontrar una salida política.
Los sindicatos exigen la renuncia del mandatario, la liberación de detenidos y la anulación de normas recientes, mientras el Gobierno pide reconstruir la confianza y avanzar hacia la reconciliación nacional. El conflicto ya provocó desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal, además de 16 muertos y pérdidas económicas estimadas en 2.760 millones de dólares.