
En la recta final del juicio del caso Triple A, propietarios y contadoras de gasolineras procesadas cuestionaron los peritajes de la Fiscalía y atribuyeron los hallazgos a errores de investigación. Uno de los testimonios más fuertes fue el de Fausto Vaca, dueño de la estación Espíndola, en Loja, quien negó un esquema de comercialización ilegal de combustibles.
Vaca dijo que la concentración de facturación en una sola placa respondía a una disposición operativa de la ARCH para despachar a varias unidades públicas, y no a tráfico de combustible. También Rosa Marbella Ortiz, de Pasaje, sostuvo que la Fiscalía usó premisas erróneas al acusarla por supuestos pagos dobles, pólizas mal calculadas y registros de clientes descontextualizados. Ambos procesados lloraron al describir el impacto personal del caso.