
Miles de personas marcharon en distintas ciudades de Sudáfrica contra la inmigración irregular, justo al vencer el ultimátum de grupos antiinmigración para que los indocumentados abandonaran el país. Las movilizaciones se extendieron por Pretoria, Johannesburgo, Durban y Pietermaritzburg, con consignas hostiles y controles improvisados de identidad para exigir que solo sudafricanos permanecieran en las calles.
La policía informó arrestos por saqueos e intentos de asalto a comercios de extranjeros, mientras varios negocios cerraron por prevención. Kenia, Malaui y Lesoto emitieron alertas para proteger a sus ciudadanos, y Malaui, Zimbabue, Ghana y Nigeria avanzaron en repatriaciones. El gobierno condenó los ataques xenófobos y defendió mayores controles migratorios ante la tensión social.