
El pasado 13 de marzo de 2026, Quito y Guayaquil se llenaron de manifestantes en respuesta a las reformas del Gobierno de Daniel Noboa. Lideradas por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Unión Nacional de Educadores (UNE), estas movilizaciones incluyeron a trabajadores, estudiantes y diversos colectivos que exigieron la defensa de la estabilidad laboral y un alza salarial como respuesta a decisiones administrativas que consideran perjudiciales.
El descontento social se intensificó tras la implementación del Acuerdo Ministerial MDT-2026-059, que según críticos flexibiliza la jornada laboral y fomenta la precarización del trabajo. Las marchas se centraron en varios puntos de rechazo, como la Ley de Sostenibilidad y Eficiencia del Gasto de los GAD, el aumento en los precios de los combustibles y la legislación minera. A pesar de las tensiones, las protestas se desarrollaron sin incidentes mayores.