
María Daniela Conde renunció a la gerencia general de Petroecuador el 26 de marzo de 2026, después de solo cuatro meses en el cargo. Su salida, la séptima en el actual periodo gubernamental, se produce en un contexto de ineficiencia en el cumplimiento de metas, específicamente en la producción de petróleo, que no logró el incremento esperado de 500,000 barriles diarios.
La crisis en Petroecuador se agrava ante restricciones financieras, lo que llevó a la empresa a condonar una deuda significativa para disminuir el déficit fiscal. Sin embargo, la renuncia de Conde pone en duda la capacidad de la petrolera estatal para operar efectivamente y cumplir con sus objetivos estratégicos en un entorno económico desafiante y con un liderazgo inestable.