
La tensión política en Ecuador ha escalado con las recientes críticas del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, hacia el presidente Daniel Noboa. El Municipio de Guayaquil ha denunciado bloqueos administrativos y represalias del gobierno que afectarían la contratación pública en la ciudad. El coordinador legal municipal, César Poveda, afirmó que estas acciones del gobierno son una respuesta política sin sustento jurídico y buscan silenciar la voz del cabildo.
La controversia ha surgido después de que Álvarez acusara al gobierno de ‘desgobierno’, lo que provocó una respuesta del secretario del Sercop, José Julio Neira. Poveda cuestionó la imparcialidad de Neira, sugiriendo que su relación con el presidente afecta sus decisiones. La denuncia más grave radica en la suspensión inexplicada de procesos de contratación, justo después de las críticas de Álvarez, lo que el Municipio califica como un intento de desacreditar su administración.
A pesar de las tensiones, el Municipio de Guayaquil manifestó su disposición a ser fiscalizado, pero enfatizó la necesidad de que las reglas del juego se mantengan justas y transparentes. La relación entre el alcalde y el gobierno se ha vuelto cada vez más fracturada, y la ciudadanía se muestra preocupada por el impacto de este enfrentamiento en los servicios y proyectos esenciales para el desarrollo de la ciudad. La pugna parece lejana a resolverse, intensificando la polarización política en el país.