
El toque de queda impuesto en varias provincias de Ecuador ha llevado a una disminución del 33% en la criminalidad, según el ministro del Interior, John Reimberg. Desde su implementación, las autoridades han arrestado a 972 personas y han atacado fuentes de financiamiento de grupos delictivos. Esta medida, aunque temporal, ha mostrado resultados positivos en el control del crimen en la región.
A pesar de la notable reducción en las muertes violentas, el gobierno ha decidido no extender el toque de queda más allá del 30 de marzo. En su lugar, se priorizarán operativos estratégicos enfocados en el narcotráfico y minería ilegal. Reimberg ha destacado el compromiso de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para continuar con las operaciones de seguridad que aseguran el bienestar de los ciudadanos.