
La introducción de 60 trolebuses 100 % eléctricos en Quito marca un importante avance en la reducción de emisiones de CO₂. Esta flota, que impide la emisión de 8.640 toneladas de dióxido de carbono al año, tiene un impacto ambiental comparable a la siembra de 400 mil árboles anualmente o a la retirada de 4 mil vehículos livianos de circulación. Este esfuerzo se enmarca dentro de una estrategia más amplia de movilidad sostenible en la ciudad.
Además de sus beneficios ambientales, los trolebuses eléctricos representan un significativo logro económico. Se estima que, desde su implementación hasta el año 2026, el ahorro en combustible alcanzará los 6 millones de dólares, lo que subraya el potencial de este modelo de transporte en términos de eficiencia económica. La eliminación de combustibles fósiles de su operación ha conllevado también una reducción en la generación de residuos contaminantes, beneficiando la calidad del aire y del agua en la región.
Por otro lado, la adopción de esta tecnología no solo impacta positivamente en el medio ambiente, sino que también contribuye a un entorno urbano más silencioso y saludable al disminuir la contaminación auditiva. La administración del alcalde Pabel Muñoz está comprometida con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente, posicionando a Quito como un referente en el uso de tecnologías limpias y en la promoción de la movilidad eléctrica.