
El Gobierno de Donald Trump endureció en los últimos días el acceso a visas y la entrada a Estados Unidos con nuevas prohibiciones de viaje, suspensión de trámites para visados de inmigrante, mayores requisitos económicos y revocaciones masivas de permisos. Las medidas llegan en medio de un récord de deportaciones y de un aumento de la presión sobre solicitantes de turismo, negocios y trabajo calificado.
El Departamento de Estado suspendió temporalmente citas para visas de inmigrante en todo el mundo, después de que una jueza federal de Nueva York anulara un veto similar para ciudadanos de 75 países. Organizaciones civiles acusan al Gobierno de intentar eludir órdenes judiciales, mientras Trump también elevó fianzas de hasta 100.000 dólares para visas H-1B y de 10.000 a 20.000 dólares para viajeros de 50 países.