
La actriz y modelo colombiana Akima, reconocida por su papel de Rebeca en Cien años de soledad de Netflix, denunció que un productor mexicano habría usado fotografías de su rostro para crear avatares digitales con inteligencia artificial. Según su testimonio, estos personajes se habrían destinado a campañas publicitarias de marcas de lujo en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Akima, cuyo nombre real es Laura Sofía Grueso, hizo pública la acusación en sus redes sociales y señaló al director Mauricio Sierra, con quien habría trabajado hace aproximadamente seis años en una producción para Vogue. Tras exponer el caso, indicó que analizará junto a sus agencias de representación en Estados Unidos y Europa qué acciones legales puede tomar.
La artista afirmó que se habrían creado entre seis y siete personajes digitales a partir de variaciones de sus facciones, mediante dos casas productoras, una ubicada en París. También cuestionó que se añadieran rasgos que no posee, como tatuajes de inspiración indígena, y alertó sobre el uso de imágenes de personas racializadas para fines comerciales sin consentimiento.