
Unidad Popular (UP) ha denunciado una ‘farsa electoral’ y presiones desde Carondelet, específicamente dirigidas al Consejo Nacional Electoral (CNE). La organización sostiene que su afiliación de 175,000 personas está siendo amenazada sin fundamentos legales. A través de una movilización en Quito, los líderes de UP han expresado su rechazo a un informe que sugiere la extinción del partido por una supuesta pérdida de adherentes.
El director nacional de UP, Geovanni Atarihuana, ha acusado al presidente Daniel Noboa de intentar manipular la situación electoral y de silenciar a la oposición, advirtiendo que la aprobación del informe del CNE podría llevar a un ‘apagón democrático’. UP planea seguir con sus movilizaciones a nivel nacional y presentar evidencias que demuestran la vigencia de sus afiliados para contrarrestar lo que consideran una persecución política.