
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado 2026 como el Año Internacional de la Agricultora, un momento clave para América Latina y el Caribe. En un contexto de creciente riesgo climático, la inclusión de las mujeres en el desarrollo económico se presenta como esencial para reconfigurar los sistemas agroalimentarios y promover un crecimiento equitativo en la región.
Las mujeres, que constituyen el 36 % de la fuerza laboral agrícola en América Latina, enfrentan desiguales condiciones de acceso a recursos financieros y oportunidades de capacitación. Promover la igualdad de género en este sector podría generar un impacto significativo en el Producto Interno Bruto global y mejorar la seguridad alimentaria, lo que resalta la urgencia de priorizar el empoderamiento femenino en las políticas públicas.