
En Quito, se han clausurado seis clínicas clandestinas de rehabilitación en lo que va de este año, revelando condiciones alarmantes de negligencia y abuso. Estas intervenciones, realizadas por la Agencia Metropolitana de Control (AMC), han expuesto una realidad que dista mucho de lo que debería ser un tratamiento médico o psicológico. En 2025, los operativos llevaron a la clausura de 24 centros, el doble de las 10 clausuras registradas en 2024, indicando una tendencia preocupante en el aumento de estos establecimientos ilegales.
Los hallazgos en estos centros han sido impactantes, con reportes de condiciones deplorables que incluyen hacinamiento, maltrato físico y prácticas de tortura. Intervenciones recientes revelaron a personas retenidas en situaciones inhumanas, así como el uso de métodos extremos, como descargas eléctricas y asfixia, para controlar a los internos. También se han documentado casos de abuso sexual dentro de estas clínicas, profundizando la crisis de derechos humanos involucrada en su operación.
Las autoridades han advertido que estos centros no solo operan al margen de la ley, sino que también se han convertido en espacios de riesgo alto para las personas en tratamiento. La AMC, junto con el Ministerio de Salud Pública y la Policía Nacional, está llevando a cabo operativos permanentes para desmantelar estas clínicas, que se aprovechan de la desesperación de las familias que buscan ayuda. Ante esta situación, se recomienda a las familias buscar opciones legales y registradas, como las ofrecidas por los CETAD y la Casa La Ronda, para evitar caer en la trampa de servicios ilegales.