
Agentes del ICE han sido desplegados en los aeropuertos JFK y Newark de Nueva York para colaborar con la Administración de Seguridad del Transporte ante la crisis provocada por la falta de pago a los trabajadores de la TSA. Este despliegue se enmarca en la respuesta a un cierre parcial que ha afectado a diferentes agencias. La medida ha generado críticas de políticos opositores.
El zar de la frontera, Tom Homan, defendió la intervención del ICE, diciendo que los agentes se encargarán de tareas no especializadas para aliviar la carga sobre los trabajadores de la TSA. Sin embargo, críticos como la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, manifestaron su preocupación por la falta de formación de los agentes, lo que podría generar más caos en aeropuertos ya sobrecargados.