
La carta denuncia el gasto excesivo en campañas electorales en un país con graves carencias sociales. La autora considera inaudito destinar decenas de millones de dólares a propaganda política cuando esos recursos podrían usarse para mejorar infraestructura, hospitales, escuelas, asilos y transporte. Señala que este despilfarro beneficia a políticos y politiqueros de turno.
El texto también plantea que, tras la victoria del NO en la consulta anterior, el gobierno y los asambleístas deberían buscar mecanismos para revertir estos gastos. La firmante propone que los 13 millones de dólares previstos regresen al fisco y se inviertan en obras públicas. Expresa indignación ciudadana por el abuso de recursos estatales.