
El presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, Miguel Ángel González, expresó la creciente preocupación del sector productivo ante el toque de queda impuesto por el Gobierno Nacional, válido del 3 al 18 de mayo. Aunque apoyan las medidas de seguridad, insisten en la urgencia de establecer un diálogo que permita mitigar el impacto económico que esta restricción podría generar, especialmente en los microemprendimientos que dependen de un flujo constante de clientes.
González destacó que casi el 73% de los negocios nocturnos sufren ya graves afectaciones por las limitaciones operativas, con ingresos reducidos hasta en un 70% o 80% para algunos. Este panorama crítico amenaza la estabilidad laboral de miles de trabajadores y podría provocar un retroceso económico similar al de crisis pasadas. Las grandes corporaciones pueden resistir mejor, pero los microempresarios son los más vulnerables ante esta situación.
A pesar de las solicitudes de excepciones, el Gobierno ha mantenido su postura de no permitir flexibilizaciones en horarios, lo que genera desconfianza en el sector. González comparó esta situación con el confinamiento vivido durante la pandemia, advirtiendo que estas restricciones desproporcionadas afectan directamente a aquellos que viven del día a día. Solicitan discutir alternativas que promuevan la seguridad sin paralizar la actividad comercial.