
El Gobierno israelí anunció que castigará con severidad cualquier agresión contra cristianos tras el ataque a una monja francesa en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El ministro de Exteriores, Guideon Saar, defendió que los cristianos tienen plenos derechos en Israel y afirmó que el país es el único de la región con población cristiana en crecimiento.
Francia pidió una sanción ejemplar contra el agresor, detenido por la policía israelí por un presunto delito de agresión racista. El caso reavivó la preocupación por el aumento del acoso a cristianos en Israel, que según un informe reciente subió 63 % durante 2025. El Gobierno israelí prometió llevar al responsable ante la justicia.