
Don Segundo Sigcha Pallo, a sus 81 años, sigue dedicándose a la elaboración artesanal de alpargatas en Quito. Desde muy temprano, antes de que la ciudad despierte, trabaja con la pasión y el conocimiento que ha heredado de generaciones pasadas. Esta práctica no solo es un medio de vida para él, sino también una forma de honrar la memoria de sus ancestros, quienes fueron alpargateros. Junto a sus hijos y nietos, Don Segundo ha logrado mantener viva esta tradición familiar que resiste a la modernidad.
El proceso de elaboración de alpargatas es meticuloso y requiere varias horas de trabajo. Don Segundo se levanta a las cuatro de la mañana para preparar la cabuya y realizar la trenza que dará forma al calzado. Cada par de alpargatas es hecho completamente a mano, lo que refleja un compromiso con la calidad y la herencia cultural. Aunque la materia prima, como la cabuya y ciertos hilos, no siempre es fácil de conseguir, su dedicación nunca se ha visto afectada.
Las alpargatas que produce son valoradas tanto por su diseño personalizado como por sus beneficios para la salud, ya que se cree que ayudan a aliviar molestias como el dolor de rodillas. Para aquellos interesados en conocer su trabajo, Don Segundo recibe a visitantes en el Corredor Comercial de la Ciudad Mitad del Mundo, donde continúa su labor con entusiasmo y un enfoque en la preservación cultural de esta tradición artesanal.