
El silencio de la mayoría de organizaciones políticas sobre sus listas y alianzas en las elecciones seccionales de 2026 encendió críticas sobre la transparencia del proceso. Tras vencer los plazos para internas y registro de alianzas, persisten precandidaturas movidas entre partidos, reemplazos sin anunciar y decisiones que no se conocen con detalle.
La responsabilidad recae sobre la Función Electoral, a la que se cuestiona por no supervisar adecuadamente la democracia interna ni publicar la información oficial. En contraste, ADN sí difundió sus principales precandidaturas a nivel nacional. El texto advierte que esa falta de claridad debilita la confianza en un proceso que escogerá autoridades el 29 de noviembre de 2026.