
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, se ha manifestado en contra del impacto negativo que el toque de queda, dispuesto por el Gobierno Nacional entre el 3 y el 18 de mayo, pueda tener sobre la ciudadanía. Durante su declaración, Muñoz hizo énfasis en que la administración pública debe ser la que se sienta incómoda y no los ciudadanos. Aseguró que su objetivo es que las actividades de la población continúen con la mayor normalidad posible, a pesar de las restricciones impuestas.
Muñoz destacó la importancia de la coordinación entre el Municipio y las entidades nacionales, como la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, a través del Puesto de Mando Unificado. Aunque la decisión del toque de queda no es competencia del Alcaldía, el Municipio ha estado trabajando para garantizar que los servicios esenciales no se vean gravemente afectados. Para ello, se han establecido mecanismos de comunicación directa con los ministerios de Defensa e Interior para abordar cualquier contingencia.
El alcalde concluyó reiterando que, aunque hay un debate ciudadano sobre la efectividad de la medida, el Municipio se compromete a ofrecer atención permanente a las necesidades de los habitantes. Su intención es garantizar que la población pueda acceder a servicios esenciales y vivir con tranquilidad a pesar de las limitaciones que trae consigo el toque de queda.