
La Ruta Escondida en el noroccidente de Quito invita a los visitantes a explorar sus parroquias rurales llenas de cultura, gastronomía y paisajes. Este antiguo camino precolonial, que en su momento fue utilizado para el contrabando de aguardiente, empieza en Puéllaro y recorre las parroquias de Perucho, Atahualpa, Chavezpamba y San José de Minas. Con 20 kilómetros de trayectos, es accesible en auto, transporte público o bicicleta, permitiendo disfrutar de atracciones como el Bosque Protector Jerusalem y el Parque Arqueológico Cochasquí.
Entre los atractivos culinarios, destaca la producción agrícola de Puéllaro, conocido como el Jardín Frutal del Ecuador, donde se pueden degustar platos típicos como cuyes asados y chicha de morocho. En la zona de Perucho, la naturaleza brinda la oportunidad de disfrutar de un chapuzón en su piscina parroquial y darse un festín con el famoso zumo de mandarina. La parroquia de Atahualpa ofrece un cementerio ecológico y cascadas que son ideales para caminatas y cabalgatas.
Chavezpamba destaca por su impresionante Cerro Itagua, un mirador natural que ofrece vistas espectaculares y rica gastronomía. Finalmente, San José de Minas proporciona actividades como senderismo y ciclismo de montaña, así como una iglesia histórica que rinde homenaje a la virgen de la Caridad. La Ruta Escondida es una excelente opción para disfrutar del feriado del Día del Trabajador y conectar con la tradición y belleza natural de Quito.