
Estados Unidos anunció la imputación contra Raúl Castro por presunta conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y asesinato, vinculada al derribo de dos avionetas en 1996. La medida, difundida por la BBC, reabre un caso histórico que dejó cuatro muertos y profundiza las tensiones bilaterales entre Washington y La Habana en un contexto de presión diplomática renovada sobre Cuba.
Analistas comparan esta ofensiva con la estrategia aplicada contra Maduro, basada en sanciones, aislamiento y presión judicial, aunque subrayan diferencias importantes. Cuba tiene un Estado más cohesionado y menor dependencia de liderazgos individuales. Aun así, Washington refuerza el control financiero y las sanciones económicas, mientras el gobierno cubano denuncia una campaña de agresión y desestabilización.