
El Gobierno de José Antonio Kast ha comenzado a deportar migrantes en Chile, con el primer vuelo que transportó a 40 personas a Bolivia, Ecuador y Colombia. Este grupo incluía a 17 bolivianos, cuatro ecuatorianos y 19 colombianos, quienes enfrentaban órdenes de expulsión por delitos o faltas administrativas. La política de deportaciones, sin embargo, se remonta a administraciones anteriores.
Máximo Pavez, subsecretario del Interior, subrayó el compromiso de aumentar la cantidad de vuelos de deportación para abordar el problema del desorden migratorio en el país. Actualmente, hay más de 75,000 órdenes de expulsión pendientes, siendo la mayoría de ciudadanos venezolanos. La situación se complica por las relaciones diplomáticas tensas tras las elecciones de 2024.