
La película Digger, protagonizada por Tom Cruise, se perfila como uno de los mayores fracasos económicos recientes de Hollywood. Las proyecciones apuntan a pérdidas cercanas a los 245 millones de dólares, mientras su recaudación global apenas alcanza los 35 millones.
El tropiezo se agravó después de una caída del 60% en ventas durante su segundo fin de semana en cines. Esto resulta especialmente grave si se toma en cuenta que Warner Bros habría invertido cerca de 280 millones entre producción y promoción.
Pese a las cifras en contra, Cruise restó importancia al rendimiento inmediato de sus películas y aseguró que su enfoque está en historias que perduren. Aun así, la cinta ya se ubica junto a otros grandes descalabros de taquilla y podría cerrar con apenas 50 millones, muy lejos del punto de equilibrio estimado.