
La carta exhorta al presidente de Ecuador a actuar con firmeza ante un presunto caso de adquisición fraudulenta de equipos usados, presentados como nuevos. El texto sostiene que deben investigarse y juzgarse culpables, cómplices y encubridores, incluso si son personas cercanas al mandatario. También pide que la justicia actúe sin influencias políticas ni presión mediática.
El mensaje insiste en que el gobierno no debe permitir que este hecho dañe su imagen ni su estabilidad. Plantea que una respuesta contundente reforzaría el respeto a la autoridad presidencial y demostraría compromiso con la honestidad. Además, solicita decisiones difíciles aunque impliquen perder apoyos, para evitar que funcionarios se aprovechen de su cargo.