
Decenas de mujeres participaron en una marcha en la provincia afgana de Faryab para respaldar el uso del hiyab, en medio de la tensión generada por recientes protestas en Herat. Las manifestantes, vestidas con burkas y velos integrales, defendieron la prenda como una obligación religiosa y parte esencial de su identidad.
La movilización oficialista se produjo días después de que en Herat fueran detenidas unas 30 mujeres y niñas por supuestamente incumplir el código de vestimenta talibán. Aquellos arrestos provocaron protestas reprimidas con disparos, dejando al menos dos muertos y varios heridos. Tras ello, el gobierno reforzó la seguridad y aumentó la presión.