
Daniel Noboa mantiene en sus cargos a varios ministros cuestionados, pese al costo político que le generan casos como Progen, Las Malvinas y las polémicas de Reimberg, Loffredo y Luque. La decisión ha alimentado críticas por la falta de reemplazos capaces de amortiguar el desgaste y por la ausencia de ministros fusibles dentro de su gabinete.
La permanencia de esos perfiles refleja limitaciones políticas y una red de confianza reducida en torno al presidente, según analistas citados. La rotación en Salud y la demora para nombrar titulares evidencian esas restricciones. El desgaste podría traducirse en un impacto electoral en los comicios seccionales de noviembre de 2026, cuando Noboa medirá su fortaleza.