
Marcela Aguiñaga inició la transición administrativa en la Prefectura del Guayas junto al nuevo viceprefecto, Carlos Encalada, como antesala de su salida en mayo. El proceso busca asegurar continuidad institucional y mantener en marcha los proyectos provinciales mediante criterios técnicos. Sin embargo, el traspaso abrió un ambiente político tenso y generó críticas inmediatas dentro del correísmo, especialmente desde Rafael Correa.
El expresidente cuestionó la terna para designar al viceprefecto y acusó a Aguiñaga de decisiones perjudiciales para la provincia. Ella respondió con prudencia, evitando profundizar la confrontación y defendiendo posiciones propias. Mientras el cruce de declaraciones se intensifica, el cronograma de transición continúa según lo previsto, con reuniones técnicas orientadas a completar el relevo institucional sin interrupciones administrativas.