
Donald Trump intensificó las sanciones contra Cuba mediante una nueva orden ejecutiva que amplía las restricciones sobre sectores clave de la isla. Las medidas alcanzan energía, defensa, minería y servicios financieros, con el objetivo de bloquear activos en Estados Unidos a personas o empresas vinculadas al régimen cubano y limitar sus operaciones internacionales.
La Casa Blanca advirtió además que bancos extranjeros que faciliten transacciones significativas a sancionados podrían perder acceso a cuentas en Wall Street o al dólar. La decisión recibió apoyo de congresistas cubanoamericanos en Florida y refuerza la presión de Washington sobre La Habana, en un contexto de mayor tensión política y económica bilateral.