
Donald Trump sobrevivió a tres atentados en dos años, un hecho inédito que vuelve a poner en el centro del debate la seguridad de los líderes políticos en Estados Unidos. El último intento ocurrió en Washington, cerca de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, donde un hombre armado fue detenido por el Servicio Secreto antes de causar daños al mandatario.
El primer ataque se produjo en julio de 2024, en Pensilvania, cuando Trump recibió una herida leve en la oreja durante un mitin. Después hubo otros dos intentos frustrados en Florida y California. Estos episodios reflejan un clima de polarización, acceso a armas y alta exposición mediática, factores que elevan el riesgo de violencia contra figuras públicas.