
En un reciente fallo, un tribunal de Seúl ha condenado a una mujer brasileña a un año de prisión suspendida por acosar a Jungkook, miembro de BTS. La acusada, identificada como obsesionada con el artista, tocó su timbre 133 veces en un solo día e intentó entrar en su domicilio durante varios meses. Este caso, que ha generado gran atención mediática, pone de relieve los peligros del acoso hacia las celebridades.
Los actos de hostigamiento culminaron en diciembre pasado, cuando la mujer fue arrestada tras intentar colarse en la vivienda de Jungkook mientras se realizaba una entrega. A pesar de que el tribunal reconoció que su comportamiento fue movido por una ‘obsesión romántica’, las acciones representan una violación severa de la privacidad y la seguridad del artista. El tribunal decidió imponerle una pena suspendida y la expulsará definitivamente de Corea del Sur tras completar su condena.
Este caso no es único dentro del mundo del K-pop, donde el fenómeno de las máscaras obsesivas, conocidas como sasaeng, ha llevado a múltiples incidentes similares. La sentencia sirve como un recordatorio de la necesidad de proteger la intimidad y el bienestar de los artistas, quienes a menudo enfrentan amenazas a su seguridad personal como consecuencia de la obsesión de algunos fans.