
Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú el 28 de julio de 2026 tras ganar por un margen mínimo de 49.641 votos. Su triunfo dejó al país dividido entre Lima y el exterior, donde obtuvo amplio respaldo, y el sur andino, donde predominó el rechazo. La presidenta electa enfrenta una legitimidad frágil desde el primer día.
La futura gestión se enfocará en recuperar la confianza del sur peruano, marcado por las protestas de 2022 y 2023, la represión estatal y las secuelas del conflicto armado interno. Fujimori promete mano dura contra la delincuencia y obras públicas, pero arranca rodeada de desconfianza por el legado de su padre y el antifujimorismo persistente.