
Bolivia liberó por completo sus carreteras este martes 23 de junio, tras siete semanas de bloqueos y protestas contra el gobierno. La medida siguió al estado de excepción decretado por Rodrigo Paz, con despliegue de policías y militares para retirar los últimos puntos de corte en Cochabamba, bastión de Evo Morales y foco principal de la conflictividad.
El desbloqueo mejoró de inmediato el abastecimiento en La Paz y El Alto, afectadas por la paralización y la escasez de insumos. Durante la crisis se registraron hasta un centenar de cortes de ruta. Estados Unidos y otros 15 países respaldaron al gobierno boliviano y pidieron diálogo, mientras crecían las tensiones por la crisis económica y las acusaciones cruzadas.