
Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), anunció su renuncia efectiva el 31 de mayo de 2026, marcando una nueva etapa en el sistema migratorio de EE. UU. Su gestión estuvo caracterizada por un aumento en las muertes bajo custodia y procedimientos de deportación masiva, lo que generó críticas de legisladores y organizaciones de derechos humanos.
Durante su comparecencia ante una subcomisión de la Cámara, Lyons fue cuestionado por el estado de los centros de detención, donde han ocurrido incidentes fatales. Además, el hecho de que el puesto de director de ICE no haya tenido un titular ratificado por el Senado desde la administración de Obama subraya la división política existente en torno a la agencia encargada del control migratorio.