
Una ciudadana rusa fue detenida en el aeropuerto de Quito cuando transportaba 32 iguanas marinas de Galápagos ocultas en su equipaje y distribuidas en ocho contenedores. El Ministerio de Ambiente y Energía confirmó que se trata de una especie endémica y protegida; el operativo estuvo a cargo de la Policía Ambiental y dejó un ejemplar muerto.
Las autoridades activaron protocolos para evaluar a los sobrevivientes, varios de los cuales presentan afectaciones por las condiciones del traslado. Las primeras indagaciones apuntan a que las iguanas iban hacia Islandia y que la detenida no registra ingreso a Galápagos, por lo que ahora se investiga cómo salieron del archipiélago y llegaron hasta Quito.