
Luis Enrique lidera al PSG hacia la final de Champions con un enfoque audaz. En la semifinal ante el Bayern, instó a sus jugadores a mantener la ofensiva, incluso con una ventaja global. Su estrategia fue rechazar un juego conservador y continuaron buscando más goles, confiando en que la presión constante impidiera que el rival recuperara el control del juego.
A pesar de enfrentar una proporción de posesión del 60% favorable al Bayern, el PSG defendió con astucia y organización. Luis Enrique destacó la importancia de la colaboración defensiva, mejorando sobre su actuación anterior. Con un guiño a su filosofía, el equipo se mantuvo sólido frente a los ataques, celebrando su victoria y la posibilidad de una segunda Champions consecutiva.