
En Quito, durante el toque de queda y bajo estado de excepción, la Policía ejecutó un amplio operativo que terminó con la captura de Eduardo P., alias Gordo Paúl, señalado por el ministro del Interior como uno de los delincuentes más peligrosos de la capital. La acción se desarrolló de madrugada, con fuerte despliegue policial y mediático.
Según las autoridades, la investigación duró 12 meses e incluyó 22 allanamientos en Pichincha y Cotopaxi, con 15 detenidos en total. Reimberg vinculó a la estructura con extorsiones, secuestros, robos, microtráfico y asesinatos. También destacó que el toque de queda facilitó la operación y la neutralización del presunto líder criminal.