
El gobierno de Quito ha anunciado la construcción de una nueva planta de compostaje, que busca avanzar en el cuidado ambiental y mejorar la gestión de la basura orgánica en la ciudad. Esta iniciativa contribuirá a la economía circular al transformar residuos orgánicos en abono natural, lo que no solo reducirá la cantidad de desechos que llegan al relleno sanitario, sino que también mejorará la salud del suelo.
La planta de compostaje, con una inversión de 1,1 millones de dólares, tiene la capacidad de procesar aproximadamente 60 toneladas diarias de residuos orgánicos, lo que permitirá reducir hasta 243 toneladas de desechos por día. A través del compostaje, se liberan y retienen nutrientes de forma gradual, contribuyendo a disminuir la escorrentía y a proteger la calidad del agua en la región.
Este proyecto se complementa con la campaña de composteras comunitarias del Municipio de Quito, que tiene como objetivo fomentar la transformación de residuos orgánicos en los hogares. Las composteras son entregadas gratuitamente a los ciudadanos interesados, siempre que cumplan con ciertos requisitos, incluyendo la aprobación de la administración del lugar donde se instalarán.